
jueves, 21 de febrero de 2008
Si pudiera cambiar el mundo....

sábado, 9 de febrero de 2008
El respeto por quienes nos preceden

Por Anaiz Quevedo . En la cultura china, respetar a los que tienen mayor sabiduría es ley y lo mismo pasa en las culturas aborígenes de América.
En las terapias de “Constelaciones Familiares” (es un tipo de Terapia Sistémica Familiar desarrollado por Bert Hellinger), el respeto por nuestros antepasados reservándoles su lugar en nuestra historia personal, es crucial.
Y agrego, recordando a la especialista Laura Acevedo, que en el mundo laboral, las cosas no tienen por qué ser diferentes.
Me ha tocado ver como en Venezuela los mayores en los puestos de trabajo tienen que competir casi el triple para mantenerse “vigentes” en el mercado laboral. Pareciera que la juventud trae la energía y las ideas necesarias y que ello por sí sólo asegura el éxito, y muchas veces no es así. La combinación de sabiduría con el entusiasmo de la juventud., suele ser más que interesante.
Por otro lado cuando digo “quienes nos preceden” no sólo me refiero a los que tienen más edad, sino a esas personas que te consigues cuando llegas nuevo a un sitio y te toca adaptarte. Respetar a tu equipo de trabajo y sacar lo mejor de él sin la necesidad de anular el pensamiento ni la acción de quienes ya lo conforman desde tiempo atrás, es una práctica responsable. Y es que cuando se está nuevo en un sitio y hemos visto y hecho cosas diferentes a veces creemos que “nos las sabemos todas” y hasta queremos pasar por encima de quienes ya saben “como se bate el cobre” ( es un decir referido a quienes ya conocen los mecanismos de acción que cuando somos nuevos nos toca aprender”).
Esto no quiere decir que vamos a dejar arroparnos por ideas únicas y que no podamos dar forma a la ya existente y hasta agregar aportes novedosos. Lo que no está bien es eliminar a los otros en una especie de combate muy típico del patriarcado.
Obviamente hay ciclos y hay gente que se resiste a cambiar. Pero hay modos de respetar los pensamientos de los otros y de ejercer el liderazgo, teniendo claro que quien más tiempo tiene en el lugar en el que hoy trabajamos, forma parte queramos o no de nuestra historia. Y siguiendo el pensamiento de Hellinger, negar una parte de nuestra historia es llamar a que ésta se repita.
Según el renacimiento, los otros suelen ser espejos. Nos enseñan justamente aquello, que no nos gusta de nosotros mismos. La maestría de manejarnos con nuestros espejos es una de las grandes lecciones en esta vida y en el ámbito laboral lo vemos muy a menudo.
Son relaciones secundarias (las primarias son tu familia y amigos), es cierto, pero paradójicamente pasamos muchos ratos con estos “espejos secundarios” por lo que muchos llegan a convertirse en relaciones primarias, amigos en la vida.
Por otra parte, el susto de querer sobrevivir en el mercado laboral, nos hace competir de formas algo insanas (ya le llamé patriarcales). Por eso la energía conciliadora, femenina, matrística (como la llama Humberto Maturana), es buena consejera. Escuchar al otro, acoplarse, generar “equipo” desde la coherencia, la transparencia, la veracidad suele traer mejores beneficios y momentos más gratos para el alma.
Hoy pensando en estas ideas que comparto en este escrito con ustedes, vi por vez primera el largometraje animado “Cars” y justamente recibí en éste, el mismo mensaje de “respetar a quienes nos preceden”. El personaje principal deja de ganar una de sus carreras más anheladas (bueno al menos no gana de la manera tradicional, porque a fin de cuentas sí gana más que un trofeo), para ayudar a uno de los competidores con más trayectoria y para quien la carrera era la última porque se retiraba. Rayo McQueen prefiere apoyar a uno de sus compañeros de competencia (que se accidenta) justamente el de mayor edad a finalizar su ciclo con honores y lo remolca a la meta, aún sabiendo que esto lo alejaba de coronarse como campeón.
¿Cuántos de nosotros preferimos ayudar a los otros a culminar su ciclo dignamente?
viernes, 25 de enero de 2008
Las ojeras de mi gente bella

Me toca andar en carro, a pie, en metro, transitar en Caracas para hacer mis cosas y en ese camino veo a la gente, oigo las preocupaciones en las cuales muchos(as) coincidimos.
Nos toca ser compañeros(as) en el tráfico, en la búsqueda de alimentos(tenemos que compartir datos para saber donde hay leche, café, pollo, caraotas, papel higiénico, aceite de maiz), en el querer llegar rápido a casa para compartir con los seres queridos.
Y me detengo en este último punto porque esta semana vi a mi bebé tan cansado y frustrado por llegar a casa y descansar que no puedo entender como gran parte de los humanos podemos pasar parte de nuestro tiempo queriendo hacer algo que debería ser vital.
Pienso que ya se hace urgente revisar los horarios laborales a la luz de una nueva realidad. No es posible dedicar una hora o a lo sumo dos para compartir con nuestros hijos(as). ¿ Qué clase de sociedad estamos construyendo?. La base del desarrollo es la gente, no hay de otra. Un empleado feliz, con energía piensa mejor, soluciona mejor y si no somatiza.
En Europa , especificamente en España, hay campañas a favor de estar a las 6 en casa. Aqui rogamos que al menos podamos llegar a las 7:30 de la noche, de contar con margen de tiempo suficiente para tener vida social, recrearnos y para ir a atender nuestra salud. Hubo un tiempo en el que solíamos llegar a las 6 de la tarde o antes, y no hablo de 1950 hablo de 1996 o quizás un poco después.
En la ciudad existen más de 300 mil automoviles más circulando desde el 2006. Hay al menos 11.000 unidades de transporte público, muchos están en mal estado y se accidentan. Más de 1.500.000 personas usan el metro diariamente, sin embargo, el sistema está colapsado. Caracas requiere una solución urgente. Y mejor no hablemos de los vendedores informales porque pese a los esfuerzos nos debatimos entre el derecho al trabajo y la fluidez petaonal, vehicular y espacios ordenados para la ciudad.
Cuando voy saliendo del edificio para ir al trabajo, me conmueve el llanto de los más pequeños. Están cansados(as), deben madrugar para llegar a sus guaderías y escuelas.
Y de regreso es la misma historia. Allí van con esas ojeritas que no olvido, van en el metro, en las camioneticas(transporte público).
Estamos viviendo para trabajar aún cuando no lo meditemos, ni nos amarguemos más de la cuenta por eso , los(as) venezolanos(as) nos caracterizamos por buscarle el lado positivo a todo y mantenernos optimistas, sino lealo en el Libro Guiness "somos el pueblo más feliz de la tierra".
En medio de las colas, especialmente de esas que parecen estar congeladas, hay quienes juegan dominó y otros que salen a conversar y colocan música, y no exagero en verdad.
Detrás de esa realidad están los derechos a ser humanos, a VIVIR, a conectarnos con lo que es realmente trascendente.
Aqui es famoso mi colega Alejandro Cañizales quien consiguió el rol de su vida, al aceptar andar en helicóptero para una emisora de radio y orientarnos cada día sobre tamaños, perfil, dimensiones, anécdotas y particularidades de las colas caraqueñas. Alejandro es el gran fiscal, el ojo que todo lo ve. Él sabe cuántos huecos hay, cuantos semáforos dañados existen en la ciudad y hasta cuánto se demoran los funcionarios de tránsito terrestre en acudir a un choque.
Por supuesto con ese ánimo que caracteriza al venezolano, disfrutamos el programa de las colas y hasta los niños y niñas son fans.
Claro hay realidades más dificiles para algunos otros(as) los de menos recursos que además del tráfico, deben sortear cientos y cientos de escalones y bajar del cerro hasta una primera parada. Allí hacen cola para tomar un rústico y llegar a una segunda parada de autobús en la que pueden pasar largo tiempo esperando un transporte. Si madrugaron, con suerte pescarán un autobús e irán sentados, sino les tocará viajar parados o llegar muy tarde. Muchos(as) después de esta travesía deben tomar el metro, gastan gran parte de lo que ganan para costear este largo peregrinar y llegar al trabajo.
Los padres actuales están casi que educando a nuestras futuras generaciones en una cola y a ratos. No es posible tanta ojera, tanto cansancio, tanto adaptarnos a reducir el tiempo con la familia.
En las clases de educación ciudadana y en las de moral, recuerdo que nos repetían y repetían:
"La familia es la base de la sociedad". Pero a estas alturas muchos en Caracas nos conformamos con ser familiares virtuales, o estrenar el término " familias en cuatro ruedas".
sábado, 19 de enero de 2008
Non Siamo Soli

Trascendemos estos espacios
por lo que vivir en armonía, es más que una esperanza
Es la meta, el camino que nos asegura un futuro más tranquilo
Caminar entendiendo que podemos buscar un sentido
en medio de tanto desbarajuste
a veces es duro, pero podremos hacerlo
porque estamos juntos(as)
Anaiz Quevedo
martes, 15 de enero de 2008
La Vida es el arte del encuentro

sé que la palabra no es el hecho.
Si digo manzana,
no es la maravilla innombrable que enamora el verano
Si digo árbol, apenas me acerco a lo que saben las aves
El caballo siempre fue y será lo que es,
sin saber que así lo nombro.
Sé que la palabra no es el hecho,
pero sí se que un día
mi padre bajó de la montaña
y dijo unas palabras al oído de mi madre…
Y la incendió de tal manera
que hasta aquí he llegado yo,
continuando lo que mi padre
comenzó con algunas palabras.
NACEMOS PARA ENCONTRARNOS:
LA VIDA ES EL ARTE DEL ENCUENTRO.
Encontrarnos para confirmar
que la humanidad es una sola familia
y que habitamos en un país llamado “Tierra”.
Hay tantas cosas para gozar
y nuestro paso por la Tierra es tan corto,
que sufrir ...
es una pérdida de tiempo.
SOMOS HIJOS DEL AMOR,
por lo tanto nacemos para la felicidad
fuera de la felicidad son todos pretextos-
y debemos ser felices también por nuestros hijos,
porque no hay nada mejor que recordar padres felices.
Además el Universo
siempre está dispuesto
a complacernos,
por eso estamos rodeados
de buenas noticias.
Cada mañana
es una buena noticia.
Cada niño que nace
es una buena noticia.
Cada cantor
es una buena noticia,
porque cada cantor
es un soldado menos.
Por eso hay que cuidarse
del que no canta,
porque algo esconde.
Eso lo aprendí de mi madre
que fue la primera
buena noticia que conocí
Se llamaba Sara
y nunca pudo ser inteligente
porque cada vez que estaba
por aprender algo,
llegaba la felicidad y la distraía
Nunca usó agenda
porque sólo hacía lo que amaba
y eso se lo recordaba el corazón.
Se dedicó a vivir
y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.
De mi madre también aprendí que nunca es tarde,
que siempre se puede empezar de nuevo,
Ahora mismo,
le puedes decir basta
a la mujer o al hombre que ya no amas,
al trabajo que odias,
a las cosas que te encadenan,
a la tarjeta de crédito,
a los noticieros que te envenenan desde la mañana,
a los que quieren dirigir tu vida,
Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste,
porque la vida es aquí y ahora mismo.
Caminando comprobé
que nos vamos encontrando con el otro,
lenta y misteriosamente
Porque lo que teje esta red revolucionaria
es la poesía.Ella nos lleva de la mano
y debajo de la luna,hasta los últimos rincones del mundo,
donde nos espera el compinche,
uno más,
el que continua la línea
que será un círculo que acabará el planeta.
Esta es la revolución fundamental,
el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida,
que es cambio permanente,
por eso nos vamos encontrando
para iluminar cada rincón.
debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría
Vacía la copa cada noche para que Dios
la llene de agua nueva en el nuevo día.
PORQUE ESO ES LA VIDA…
sábado, 5 de enero de 2008
La casa de los abuelos. El cofre perdido

Existen lugares que cobran vida sólo en los recuerdos. Porque son y existen con las energías de las personas que allí habitaron. Y cuándo éstas se van, las cosas no vuelven a ser las mismas.
La casa de mis abuelos es uno de esos sitios mágicos.
Cuando era niña, me encantaba estar allí, aunque ponía peros en el trayecto para arribar porque no me gustaba mucho salir de mi casa. Con herencia andina, el calor me ponia de mal humor, me producía mareos. Confieso que en mi infancia resulté un tanto viejina, por no decir achacosa. Mi madre que tenía que aguantar esta y otras singularidades, me daba un limón para que no me mareara más de lo debido en el viaje, que tampoco es que era tan largo.
Una vez llegaba, era la gloria. Aquella grama que en aquel entonces me parecía una sabana (muy extensa) fue el lugar de muchos juegos. El infaltable escenario de las chicas fotogénicas (como ya les conté, el alter ego, de mi prima Karelys, mi hermana Aliria y yo, tres fotógrafas detectives dispuestas a luchar por la justicia).
El murito de entrada, ese que era lo suficientemente largo (antes de que modificaran la cerca) para que fungiera como barra para gimnasia fue el espacio ideal para competir (cuando no éramos detectives) por una medalla olímpica.
El patio "de atrás" era también lo máximo. Allí mil historias de misterio se tejieron y se resolvieron también (no había misterio que las fotogénicas dejaran sin respuesta).
La casa de los abuelos además fue el sitio "donde nos iniciamos" en lo del "activismo político". Ibamos con las propagandas del candidato favorito de mi abuelo, y disfrutábamos de las caravanas.
Un árbol de cuji, muy viejo, fue el depositario de muchos de nuestros tesoros. En uno de sus hoyos, metimos un cofrecito con cartas testimoniales de la historia política (claro desde la óptica de unas niñas que apenas llegarían a los 10, fotos del candidato en cuestión entre otras cosas que ahora no recuerdo). Lo pusimos allí con la esperanza de que alguien lo encontrara siglos más tarde.
Allí hicimos con mucha ayuda nuestro primer papagayo (cometa) y verlo volar fue casi un delirio.
También supimos que al abuelo le encantaba el pan de guayaba porque lo escondía en su armario.
Aún lo recuerdo sentado en el sillón del porche, risueño casi siempre, algunas veces nostálgico. Todos los días recordaba a su gente en Los Andes, a sus hermanos y hermanas. Su mirada se iba a su tierra del alma.. También me parece aún verlo en el sillón de la sala viendo siempre el mismo canal de televisión. Yo sufría por eso, porque por mucho tiempo había en esa casa un solo aparato de TV, y como mi hermana y mi prima, fui fanática de Los Menudos (un grupo de cantantes puertorriqueños que hicieron películas y novelas que no pasaban por el canal que le gustaba a mi abuelo.., no todo era perfecto)
Mi abuela era muy espiritual. Oraba mucho. De hecho perteneció a una congregación de la comunidad. Visitaba a los enfermos(as), trabajaba por los más necesitados. Siempre buscó unir a la familia. Cuando llegábamos siempre compartía lo que tenía, así fuese poco. Pan dulce, galletas y su estupendo chocolate caliente que nunca olvido.
Las navidades eran memorables. Que gentío se reunía allí los 24 , 30 y 31 de diciembre. Los 30 porque ese día mis abuelos celebraran su aniversario de bodas. Si mal no recuerdo llegaron a celebrar 60 años de casados, toda una proeza, a juzgar porque hoy día pareciera que abundan más divorcios que matrimonios felices. Mis abuelos tuvieron 11 hijos. Más de 34 nietos y unos 10 biznietos. Y la familia sigue y sigue creciendo. Y para remate cada uno(María Anaïs y Julio Antonio) provenían de familias numerosas, con las que por cierto seguimos en contacto.
Esa amabilidad de la gente andina, esa bondad, ese apego por la familia, los valores de respeto, fraternidad y apoyo constante son la mejor herencia que me legaron mis abuelos. Soy lo que soy(salvando las distancias de esos grandes seres claro) en gran parte por los ejemplos de dignidad, humildad y buena educación que ví en ellos.
Pero esta pasantía un día culmina y ya terminó creo yo para ellos. Primero se fue el abuelo y luego la abuela. Y con ellos la casa. En todas las familias pasan esas cosas de dividir la herencia, como si los deudos desconocieran que lo más importante no son los espacios físicos, sino los recuerdos que atesoramos. Pero la casa era grande y en una esquina bien ubicada así que después del dolor, fueron prácticos.
El Cují (árbol) fue cortado, porque la propiedad era tan grande que salieron dos casas. Sus nuevos dueños (aunque de la familia), pues hicieron los cambios de rigor. (por cierto uno es de una tendencia política de esas de este siglo XXI y el otro de la oposición, cosa curiosa).
Me enteré muy tarde sobre el árbol. Quería saber si el cofrecito estaba allí. Le pregunté ingenuamente a mi mamá si no habían encontrado algo "inusual". Me contestó que no. Me puse algo triste, esperaba que alguien en verdad lo descubriese siglos más tarde y se enterara como vivían los paraguaneros(habitantes de la Península de Paraguaná) de los 80.
Cada navidad rememoro la casa de los abuelos y agradezco a Dios por haberlos conocido, por haber vivido tantas cosas lindas en ese hogar. Por haber soñado e inventado tanto. Un día me sorprendí con la cámara en mano y entendí que los sueños pueden hacerse realidad, que los niños (as) tienen muy claro las herramientas que usarán en esta pasantía. Cuando por alguna razón me siento extraviada, basta con ir mentalmente a esa mágica casa, oler el guiso de las hallacas(distintas carnes hechas en harina de maiz y envueltas en hojas de plátano) con garbanzos, saborear el chocolate con galletas de soda, rezar el rosario con la abuela y reir un rato con el abuelo y entiendo que ése es el tesoro más grande, el que aún permanece en el Cují de mis recuerdos.
El Cofre del Cují
Bella sonrisa, oración constante
brisas del Torbes es su cantar
Del arado sus brazos hicieron la tierra
Sus manos sabían de cosechasDe maíz para pilar
De maíz para moler
De maíz para vender
De maíz para rogar
Y por no querer seguir rogando
y para huir de la pobreza
hicieron suyos los vientos Alisios
y el vaivén de los mechurríos
No más maíz que pilar
pero si 11 hijos para mantener
para educar, para soñar
Y vino la casa anhelada
la casa para María Anaïs
Con patio y porche
Sala de estar
y hasta con palomas para cuidar
Con las carcajadas de los nietos
los hurtos de pan de guayaba
y las cenas de diciembre
Aún les escucho en mis recuerdos
Dios te salve Reina y Madre....
dice mi abuela
y quisiera haber sido más atenta
Siglos de sabiduría condensada
herederos de culturas ancestrales
sencillos, de vida tranquila y simple
Ecos de Táriba, San Sebastian, Peribeca, Capacho
y Boca.
Vientos que retornan al origen
No más alisios.
En la puerta: Ismael, Chucha, Celerina, José, Eduardo
Lucinda... y por siempre ella.
No se pongan bravos si en el Cují
unas nietas traviesas
han dejado un cofre
Está lleno de historias, y hasta de esas estampitas
que para ustedes eran sagradas
Fuimos nosotras
las mismas, las del pan de guayaba....
Escrito por Anaiz Quevedo
Imagenes: piezas de Anne Marie Herrera (Árbol de la noche y Cují Azul), taller Caracola, Isla de Margarita, Venezuela
domingo, 16 de diciembre de 2007
Corre la voz: El Amor existe y este es el tiempo.

Todos y todas lo buscamos. Así lo neguemos. Lo buscamos en cada cosa que hacemos. Los sabios suelen decir que hasta el odio es Amor frustrado, que la oscuridad solo es menor grado de luz y que tarde o temprano descubrimos que la felicidad es un estado que como un imán atrae más situaciones positivas.
El Amor es un estado que se logra si nos damos el permiso. Es contagioso. Por ejemplo los que creen en que la Navidad es tiempo para compartir y se rinden ante esta energía, sienten que definitivamente algo cambia dentro. Lo ideal sería que este momento perdurara siempre y nos abrieramos continuamente ante la influencia maravillosa de esa luz, esa chispa inexplicable que nos hace más humanos(as) y solidarios(as).
Yo creo firmemente como lo dije en un anterior escrito, que una de las razones de la pasantía en este planeta es aprender a Amar. Amar con todas sus letras, conscientes de que es una energía transformadora que nos conduce a crear situaciones armoniosas y así contribuir con la evolución primero propia y luego del entorno.
Cuando nos distanciamos del Amor, nos sentimos vacíos. El estrés, el estar todo el tiempo sólo en la mente, sólo en el cuerpo o sólo en el corazón sin practicar la maestría de estar vivos buscando nuestro balance usando nuestros cinco o (seis sentidos?), suele agotar.
Creo además que la frase clave para encontrar parte del balance es la "sinergia", hacer que las acciones que llevamos a cabo estén relacionadas y además que estén conectadas a nuestra misión de vida. Hay personas que hacen muchas cosas, pero sus trabajos no están relacionados ni uno con el otro ni con lo que les gusta en verdad hacer. Por eso uno los ve cansados(as) y sin ánimo, como si estuvieran divididos(as). Hay quienes reponden "es la necesidad". Y yo insisto en que uno vive en el universo que es capaz de imaginar. El alma grita fuerte ¿saben?. Esa voz interior de la que muchos hemos oído hablar, existe.
Además esa "voz" poderosa, la que nos habla de lo armonioso, lo maravilloso, la que nos llena de Vida, es como una especie de "tilín" que nos activa y hasta nos advierte cuando algo no anda bien. Lo que sucede es que en muchas ocasiones podemos hacer caso omiso de ella, tenemos libre albedrío, no nos obligan a ser felices y a veces aunque parezca paradójico nosotros(as) mismos(as) huímos de la felicidad cuando es nuestra característica fundamental.
Hay quienes trabajan y trabajan para acumular riquezas. Entretanto su riqueza más importante se va deteriorando(la persona). Si tanto trabajo no tiene un límite de tiempo, espacio, energía mental , fisica y hasta espiritual, no se es rico(a). Tomarse tiempo para uno, vivir la vida, no tiene nada que ver con ser irresponsable... Es más bien todo lo contrario. Si éstamos atrapados en una telaraña de trabajo, algo hay que revisar. Porque no se puede ser faro si estamos congestionados(as), con la mente, el alma, el espiritu, el cuerpo, el corazón puestos fuera de nosotros(as) mismos(as) gran parte de nuestro propio tiempo.
Nuestro Ser, nuestra Alma, "esa voz" nos va a recordar siempre a que hemos venido y si escuchamos nuestro corazón, y ponemos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones en consonancia podremos con paciencia (Ciencia de la Paz) vivir más felices nuestro camino. Porque a fin de cuentas no son sólo las metas lo que es importante, creo que hasta más importante es disfrutar la vía para llegar a donde queremos o soñamos en armonía divina.
El Amor hace que vivamos más tranquilos. Me lo imagino como una luz que se instala en el corazón si nos abrimos a ella, que hay que alimentar con energía similar y que luego se expande.
Un buen amigo me hizo cambiar mi perspectiva del Amor aunque ya lo había leído en la biblia cristiana. Dios es Amor. No es que es amoroso, el es Amor.
Para los que crean en Dios es una bonita forma de entender esa luz que me imagino, Y para los que no, igual practicar el Amor podría vincularnos automáticamente con la Paz.
Y nosotros(as) somos el punto de partida tal como les comenté en el artículo
"Ama a tu prójimo como a ti mismo(a), no más que a ti mismo(a)
¿Y el Amor de pareja? También está relacionado con todo lo que venimos diciendo. Porque cada relación debe basarse en la armonía. Cuando no nos sentimos bien en alguna relación debemos empezar por nosotros(as), en revisar que queremos, y si lo que estamos viviendo nos acerca a -nuestros valores y esencia. Claro además de recibir asimismo debemos chequear que estamos dando, qué creemos, nuestros pensamientos se vuelven cosas. Vivimos lo que hemos imaginado.
Además este aspecto tiene muchas aristas, dependiendo del balance que tengamos en la vida. Lo que si creo es que existen almas afines , equipos de trabajo, compañeros de viaje en el tren, como quieran llamarles a esos dos que funcionan muy bien juntos y también cada uno desde su accionar, misión. La clave es la energía que los sustente. "Todo lo que en Amor se sustente, durará por siempre". La historia es qué entendemos por Amor. El apego, el miedo, el irrespeto,la mentira, son fases, aprendizaje, pero si son las características únicas , no estamos ante el Amor y debemos comenzar por ver hacia nosotros(as)
Es necesario volver a nuestra esencia. Todo parte de allí, de lo que activemos dentro. Porque si buscamos todo afuera, que sean los otros(as) los que cambien por nosotros(as), no hay una verdadera transformación. Afuera hay muchos espejos.
Por eso abrirnos a amarnos, a experimentar la vida y vivirla lo mejor que podamos es una vía menos espinosa. Pero el Amor es libertad y cada quien escoge la forma de seguir su camino.
Haciendo caso a eso de la sinergia y como me gusta el arte, ya saben finalizo mis escritos con algo poético o una canción.
Les dejo este tema que me mandó mi hermana para recordar viejos tiempos.