sábado, 8 de diciembre de 2007

Ama a tu prójimo como a ti mismo(a), no más que a ti mismo(a)



Hace unos años, me tocó entender la frase “no se puede dar, lo que no se tiene” y les confieso que aún estas palabras hacen eco en mí.

Día a día nos esforzamos por dar,dar y dar, lo cual sin duda no tiene nada de malo. Se torna a mi juicio negativo cuando en ese dar no nos incluimos. Cuando no nos hacemos un cariñito a nosotros mismos, cuando son más importantes los deseos de los otros que los propios.

¿Y es que a quien no le gusta dar ? A mi me divierte mucho en esta época decembrina, comprar y envolver regalos para los demás, es muy gratificante.

La clave está en saber dar y saber recibir también. A muchos nos cuesta recibir y me incluyo.

Ando centrada en los otros(as), en el planeta entero si es preciso y no me doy cuenta que el universo también habita en mi, que yo soy tan importante y que amarme a mi primero es el primer paso. Como les he contado en este espacio en varios escritos desde hace un tiempo comencé por mi, y se tornan interesantes los resultados.

Porque las ganas para seguir dando al mundo, se vuelven más intensas, más precisas. Llueven las ideas y la energía se multiplica. Amarse es vital para ayudar a los otros de lo contrario terminamos agotados(as) y ni hablar de aquellos adictos al trabajo que se terminan olvidando de sí mismos(as). Su trabajo es su conexión con los otros(as), el camino cuyos escalones se multiplican, siempre hay uno nuevo que subir, y la travesía no termina nunca. Pero en esta subidera de escalones y de metas cada vez más inquietantes y adictivas, el corazón del viajero es su cabeza, su cerebro, su razón que no es lo mismo ni es igual que tener el cerebro al servicio del corazón.

Cuando el cerebro y el corazón trabajan en perfecta armonía hay voluntad suficiente para escuchar el llamado de atención, de alerta que nos hacemos nosotros(as) mismos(as) para prestarnos la atención que nos merecemos.

Mi Jefe por ejemplo es una mujer digna de admiración. Ella está clara que cuando comienza a ponerse de mal humor es porque necesita descansar. Y sin más ni más, sin ton ni son, cierra la puerta de su oficina y nos dice, chao chicas voy a caminar un rato. O sin preocupación de ninguna naturaleza se acuesta en la alfombra de su oficina y toma minutos de calidad para si misma. Con frecuencia va a sus clases de yoga, o a hacer ejercicios y nos insta a que hagamos lo mismo cuando ve que no tenemos la misma paciencia de siempre o nos lleva a un delicioso restaurant donde hacen un chupe(comida peruana, basada en crema de leche, maiz , pollo, papa y queso). Ella ha hecho que cobre vigencia en mi lo de “No podemos dar lo que no tenemos”. No puedo trabajar en Responsabilidad Social sino soy responsable conmigo misma primeramente.

He aprendido a decir No, ya que usualmente decir Si a todo va por el mismo camino, de dar , dar, y dar sin medir mi propio tiempo y mi capacidad de dar respuestas satisfactorias basadas en mis posibilidades reales. Hablado en criollo, decir No, pensando en mi, en que soy la gallina de los huevos de oro, y que tengo que respirar para poder seguir mi pasantía en este planeta. Dicho más claro, debemos querernos y ayudarnos a nosotros mismos(as) para seguir ayudando si es este el verbo que nos define. Además es muy grato vivir, ver una puesta de sol(pero verla de verdad) no verla, pendiente del blackberry, la laptop, o de la próxima cita en la que le resolveremos la vida a un cliente, a un amigo(a), a otro(a) pues. Disfrutar del camino, del trayecto, vivir más la vida , porque a fin de cuentas ¿Qué otra cosa nos llevamos sino lo que hemos disfrutado, las emociones y sensaciones vividas?

Cuando amamos a los otros(as) más que a nosotros mismos(as), vamos acumulando muchas frustraciones, rabias, porque nos estamos anulando. Al final de la historia ni dimos, ni recibimos sanamente lo cual nos conduce a preguntarnos si lo que vivimos fueron muestras de cariño real.

Para ser asertivos con nosotros mismos(as) tenemos que reconocernos primero. Y he aquí el paso más complejo, porque estamos tan mimetizados con el trabajo, con los deseos de los otros(as) que no sabemos quienes somos en realidad.

Dar el primer paso es importante, tener la intención es ya el reflejo de que hemos tomado consciencia de que existimos y de que amarnos como seres dignos es más normal de lo que pensábamos. Ser coherentes en pensamiento, palabra y acción es el reto. Tampoco nos pongamos una camisa de fuerza hasta para amarnos, comencemos por agradecernos lo que hemos logrado, el camino transitado, el milagro de estar vivos, el haber llegado a cada fase importante de nuestra vida con las herramientas que creíamos eran las adecuadas. Somos muy grandes y por tanto merecedores de vivir esta pasantía lo mejor posible para aprender lo que tengamos que aprender sin olvidarnos de que el punto de partida y de llegada en esta vida es ser cada vez más humanos.
Comenzar con el árbol para amar y entender al bosque...

3 comentarios:

Eliana Quintero dijo...

Anita... de pana que estamos demasiado conectadas, eso se ve en lo que escribi al mismo tiempo que lo tuyo, "Sigo pensando en la violencia" http://elianaquintero.blogspot.com/

Claro, cada una con su estilo, pero en esencia es lo mismo...

Primero debemos a amarnos a nosotros mismos.

Se me han parao los pelos leyendo este texto...

Que impresionante las coincidencias.

Un beso

Eliana Quintero

José Bernardo dijo...

¿Qué decir? ¡Totalmente de acuerdo! Y además, con esa fina prosa que te atrapa y conmueve.

En Rotary, hay una máxima, que se ha prestado a controversia:

"Dar de sí, antes de pensar en sí"

En realidad, en nuestro juicio se trata de una errónea traducción del inglés, pues la correcta interpretación sería:

"Mirar más allá de sí mismo"

Todo nace en nosotros, y es a partir de nuestra riqueza espiritual, que podemos transformar. Como dice el proverbio:

Si hay luz en el alma
habrá belleza en la persona.

Si hay belleza en la persona,
habrá armonía en el hogar.

Si hay armonía en el hogar,
habrá orden en la nación.

Si hay orden en la nación,
habrá paz en el mundo.

Wendy dijo...

Ana, he leído muchos de tus escritos y me parecen excelentes, tienes una particular forma de relatar que nos hace involucrarnos y sentirnos parte de lo que relatas... bueno, yo me entiendo.....en cuanto a éste, estoy de acuerdo contigo, cómo dar lo que no tenemos? si nos falta paz, tranquilidad, estabilidad y pretendemos brindar al otro un poco de esto, terminamos sintiéndonos más desequilibrados, cuestionándonos y preguntándonos ¿de dónde estoy sacando esto si no está en mí? ¿me lo estoy inventando? y ¿así, inventado, qué efecto puede tener en el otro? y bueno....en fin, ciertamente debemos conectarnos con nosotros mismos y desearnos y procurarnos lo mejor, para entonces poder regalar a los otros esa misma alegría, felicidad, paz y amor... un beso.Wendy.