sábado, 9 de febrero de 2008

El respeto por quienes nos preceden


Por Anaiz Quevedo . En la cultura china, respetar a los que tienen mayor sabiduría es ley y lo mismo pasa en las culturas aborígenes de América.

En las terapias de “Constelaciones Familiares” (es un tipo de Terapia Sistémica Familiar desarrollado por Bert Hellinger), el respeto por nuestros antepasados reservándoles su lugar en nuestra historia personal, es crucial.

Y agrego, recordando a la especialista Laura Acevedo, que en el mundo laboral, las cosas no tienen por qué ser diferentes.

Me ha tocado ver como en Venezuela los mayores en los puestos de trabajo tienen que competir casi el triple para mantenerse “vigentes” en el mercado laboral. Pareciera que la juventud trae la energía y las ideas necesarias y que ello por sí sólo asegura el éxito, y muchas veces no es así. La combinación de sabiduría con el entusiasmo de la juventud., suele ser más que interesante.

Por otro lado cuando digo “quienes nos preceden” no sólo me refiero a los que tienen más edad, sino a esas personas que te consigues cuando llegas nuevo a un sitio y te toca adaptarte. Respetar a tu equipo de trabajo y sacar lo mejor de él sin la necesidad de anular el pensamiento ni la acción de quienes ya lo conforman desde tiempo atrás, es una práctica responsable. Y es que cuando se está nuevo en un sitio y hemos visto y hecho cosas diferentes a veces creemos que “nos las sabemos todas” y hasta queremos pasar por encima de quienes ya saben “como se bate el cobre” ( es un decir referido a quienes ya conocen los mecanismos de acción que cuando somos nuevos nos toca aprender”).

Esto no quiere decir que vamos a dejar arroparnos por ideas únicas y que no podamos dar forma a la ya existente y hasta agregar aportes novedosos. Lo que no está bien es eliminar a los otros en una especie de combate muy típico del patriarcado.

Obviamente hay ciclos y hay gente que se resiste a cambiar. Pero hay modos de respetar los pensamientos de los otros y de ejercer el liderazgo, teniendo claro que quien más tiempo tiene en el lugar en el que hoy trabajamos, forma parte queramos o no de nuestra historia. Y siguiendo el pensamiento de Hellinger, negar una parte de nuestra historia es llamar a que ésta se repita.

Según el renacimiento, los otros suelen ser espejos. Nos enseñan justamente aquello, que no nos gusta de nosotros mismos. La maestría de manejarnos con nuestros espejos es una de las grandes lecciones en esta vida y en el ámbito laboral lo vemos muy a menudo.

Son relaciones secundarias (las primarias son tu familia y amigos), es cierto, pero paradójicamente pasamos muchos ratos con estos “espejos secundarios” por lo que muchos llegan a convertirse en relaciones primarias, amigos en la vida.

Por otra parte, el susto de querer sobrevivir en el mercado laboral, nos hace competir de formas algo insanas (ya le llamé patriarcales). Por eso la energía conciliadora, femenina, matrística (como la llama Humberto Maturana), es buena consejera. Escuchar al otro, acoplarse, generar “equipo” desde la coherencia, la transparencia, la veracidad suele traer mejores beneficios y momentos más gratos para el alma.

Hoy pensando en estas ideas que comparto en este escrito con ustedes, vi por vez primera el largometraje animado “Cars” y justamente recibí en éste, el mismo mensaje de “respetar a quienes nos preceden”. El personaje principal deja de ganar una de sus carreras más anheladas (bueno al menos no gana de la manera tradicional, porque a fin de cuentas sí gana más que un trofeo), para ayudar a uno de los competidores con más trayectoria y para quien la carrera era la última porque se retiraba. Rayo McQueen prefiere apoyar a uno de sus compañeros de competencia (que se accidenta) justamente el de mayor edad a finalizar su ciclo con honores y lo remolca a la meta, aún sabiendo que esto lo alejaba de coronarse como campeón.

¿Cuántos de nosotros preferimos ayudar a los otros a culminar su ciclo dignamente?

4 comentarios:

Eliana Quintero dijo...

Excelente Anita, creo que hemos perido el respeto por los mayores, por el conocimiento ancestral, por los sabios.
Recientemente hablé con mi abuelo, un personaje de 90 años, quien a pesar de estar ciego percibe y escucha todo a su alrededor. Él pudo entender algo que me pasaba y puso a mi disposición su conocimiento y expericncia.
Saludos
Eliana Quintero

Roxanys dijo...

Anaiz te felicito una vez más por la oportuna reflexión que haces sobre las constelaciones y las complejidades de las relaciones humana en el mundo laboral y familiar. Somos bendecidos por contar con nuestros ancestros más cercanos. El domingo hablé con mi única abuela, materna por cierto, y no dejo de sorprenderme de su sabiduría, memoria y espíritu jovial que la mantiene viva a sus 80 años. Como siempre recibo de su experiencia una moraleja para aplicar en mi vida. Así como ellos y nuestros padres, también los compañeros de trabajo con lo que nos relacionamos día a día, llegan a integrarse de manera incríble a esa dinámica de las constelaciones familiares que en muchos casos, la vemos en el trabajo. Me parece acertado tu análisis sobre la resitencia al cambio y la manera en que somos espejos de muchos, y me encantó la manera en que nos haces comprender lo más importante a conservar en las relaciones humanas. Que Dios te siga bendiciendo esa pluma periodística. Roxanys Paredes Rivas

Nirav dijo...

Felicitaciones por tu Blog, Anaiz!
Tu mensaje es necesario y ejemplarizante. Viene como anillo al dedo con "La Carta Escrita en el año 2070" que nos obsequió Iris esta mañana. Gracias por tu nota!
Namaste,
Nirav

José Bernardo dijo...

Tremendas reflexiones amiga. Me ha tocado abordar el tema desde el punto de vista de los "grupos vulnerables" en el ámbito laboral.

No es nada fácil, pues las normas que procuran darle mayor espacio a quienes se encuentran en la tercera edad, suelen tener resistencia. Es algo similar a grupos como discapacitados, etc.

En materia de RSE, cobra cada vez mayor importancia el grupo de la tercera edad. Conocí un caso, recientemente, de una empresa que va preparando a las personas que tienen mayor edad y/o tiempo en la empresa, para que puedan ser proveedores de bienes o servicios en el futuro, cuando dejen de prestar servicios laborales. Sería un cambio de naturaleza en la relación, pero podrían mantenerse activos con la misma empresa.

Muchas cosas se pueden hacer, con creatividad y disposición. Pero, lo más importante, debemos ser firmes creyentes de los derechos de las personas de la tercera edad.