lunes, 15 de octubre de 2007

Encuentro de dos Mundos

Sé de árboles
Pies descalzos
Del susurro de la montaña
Sé escribir mensajes en papel, piedra o arena
Pero no sabía de ti

Conozco historias de mis ancestros
De la montaña madre
De Amalivaca, viajando en su embarcación
Para grabar las figuras del Sol y de la Luna
sobre Tepu-mereme (la roca pintada)
Pero no sabía de ti

Se cuando el viento acaricia mi cabello
Cuando la lluvia va a caer
cuando el río busca su cauce
o cuando las cosechas están listas
pero no sabía de ti

Sé cuando el agua está calma
cuando es tiempo para la pesca
Se de la magia del Piache
De Tamanaco y Manaure
Pero no sabía de ti

Porque en este mundo de historias, leyendas y mitos
Hay mucho de verdad
De Mariches sorprendentes
Viajes al pasado y tiempo por soñar

Y Apareciste un día
Trastocando toda mi rutina
Ni la lluvia, ni el viento, traían las respuestas
Me detuve a mirarte
En este instante al que llaman vida
Y nada supe de ti

No entiendo tu danza
Ni tu mente
No abrazas al árbol
Ni conoces el canto del río
Eres diferente, tu idioma es diferente
Pero tu sonrisa es bonita
Y me detuve a mirarte
Porque no sabía de ti

Abro mi corazón
Para entender el encuentro de dos mundos
Tantas dimensiones
Tantas lunas, tantos soles
Tanta tierra
Y coincidir

Estoy descalza
En lo alto de la montaña
Nada es igual
Nada es diferente
Ni el silencio del viento

Tengo miedo
de tu mundo
de tu espacio
de tantas preguntas sin respuestas
y de tantas respuestas sin preguntas

Me detengo a mirarte
para descubrirte
para saber quien eres
y por qué has venido
y mientras más te miro
más entiendo
que mi mundo ha cambiado
porque no sabía de ti

2 comentarios:

Eliana Quintero dijo...

Bravo, bravo Anita, demasiado bello. Te felicito!!!!!

A qué hora fue eso? seguro que de madrugada, jajjajajajjajja

Eliana Quintero
http://elianaquintero.blogspot.com/

Anaiz Quevedo dijo...

Si, tal cual de madrugada. La inspiración vino de la forma más inesperada porque Juan David saltaba en el sofá porque él no quería ir a la cama, y para colmo pues me puse a hacer unos frijoles blancos. ¿Puedes creerlo?
Pero mi corazón tenía una mezcla de emociones y ya sabes como es cuando el anima se impone.

Un canto aborigen desde muy adentro