viernes, 10 de agosto de 2007

Hasta Siempre Señor Juan


Lamento no haberte llevado a cuestas a ver los árboles y los pajaritos, a volar entre las nubes y escuchar la risa de tu nieto.
Te recuerdo terco, dulcero y reilón, con tu mirada ingenua y tu sonrisa bonita preguntando a cada rato ¿Dónde está mi reloj?
Quise mostrarte una Caracas distinta, la de los techos rojos con música cañonera y aunque no fue precisamente esa la que vimos de vez en cuando, al menos pudimos juntos rememorar el pasado.

Te llevaste anécdotas maravillosas de una Venezuela que fue, de la riqueza espiritual de su gente, de los musiú y todos aquellos inmigrantes que dieron color a esta tierra.

Nos dejaste con el olor a Jean Marie Farina, los cuentos de la Pastora y de tu motocicleta VESPA.

Recuerdo tu risa, tu mirada picara, tus peticiones excéntricas y hasta tu frigurt de fresa.

Me hubiese gustado tanto regalarte un pasto lleno de pájaros y arcoiris, para dejarte caminar libre, como tu querías.

Y es que Caracas amigo mio no era ese paraíso que soñaste y temí perderte entre tanta gente, edificios viejos y noches oscuras.

Por eso estuviste quieto con todos tus compañeros en aquella casa hogar esperando como tu decías por tu libertad.

Sabía que eras espíritu indomable y que no estabas a gusto con tanta quietud. No sé si hice lo justo, si tu misión terminaba allí.

Por eso hoy al ver el camposanto donde tus restos descansan en PAZ, entendí lo que me pedías. Y te sentí libre, perfumado (con tu Jean Marie Farina) dispuesto a volar, en medio de arboles frondosos y altos con el sonido de los pájaros alegres

Tu me diste más de lo que yo pude darte. Eras especial, un recuerdo vivo de una Venezuela que se ha transformado, un ser irrepetible que tocó la vida de quienes te conocimos. Sabes? Me siento alguito sola sin ti, pero sé que estarás bien, dichoso de ir a donde quieras y yo sin el temor de perderte, te dejaré caminar tranquilo por ese sendero de flores y verdor segura de que lo harás en la luz y el AMOR con tus ángeles protegiéndote alrededor.

4 comentarios:

Ernesto García dijo...

MI VIDA MUY BIEN TU BLOG,HASTA AHORA MUY VARIADO. ERNESTO

gioconda dijo...

Querida cuñada nunca se espera menos de ti, hermoso, profundo y siempre con palabras que inquietan, despiertan o por lo menos te desesperezan. Sigue nutriendo tus sueños es lo mejor que podemos hacer, dejar estelas que perfumen, que alegren la vida de terceros es una misión que Dios te encomendo a ti como a otros muchos, pero a veces una se queda en el camino, tú logras transitarlo y granito a granito se te disfruta, se te aprecia y se te valora.
Lic.Gioconda Garcia Vásquez

Anaiz Quevedo dijo...

Saben ambos lo difícil que fue para mi no poder estar todo el tiempo que hubiese querido con el Sr. Juan. Se fue de este plano y queda la pregunta de por qué no hice más.

Ernesto gracias por estar pendiente de leerme aún cuando conozco tu ajetreada agenda.Gracias porque además se que eres más kinestésico que visual.

Gioconda es un honor contar con tu comentario. Para los que leen este blog, Gioconda es una de esas mujeres echadas para adelante,a quien le gusta formarse y estudiar, acaba de terminar un curso especializado de inglés, es trabajadora social graduada cum laude en la UCV y con un historial de especializaciones. Tiene una habilidad impresionante para asesorar académicamente. Pero más que esto es una mujer inteligente y sensitiva, y un ser humano muy cálido y paciente ( a mi me ha aguantado más de una rabieta, porque como les comento en mis escritos no soy ni Santa ni Buena)

Gracias Gioco por tu aliento y tus palabras que me han llegado hondo.

También se te admira
Anaiz

Ernesto García dijo...

ANA TE AMO TRATE DE ESCRIBIRTE ALGO PERO JUAN DAVID NO ME LO PERMITE